Convivimos con gobiernos narcisistas que emplean con sus víctimas la misma táctica para ejercer su poder, negando cualquier responsabilidad con insolencia infantil Leer
Al Gobierno le viene bien este ardor revolucionario castrado, que moviliza pero no hiere, que canta pero no sangra, que puede mover a su antojo. En esta España gobernar no significa gestionar y pedir un cambio de sistema significa dormitar, no enfrentarlo Leer